Vecinos ruidosos: ¿Qué se debe hacer legalmente?
Tener vecinos ruidosos que alteran nuestra tranquilidad, orden y calidad de vida, es uno de los problemas más grandes y molestos cuando se vive en condominio.
Tener vecinos ruidosos que alteran nuestra tranquilidad, orden y calidad de vida, es uno de los problemas más grandes y molestos cuando se vive en condominio.
Todo administrador condominal tiene la obligación de estar registrado en la PROSOC o Procuraduría Social. Aquí te explicamos el paso a paso para que no sea una complicación más en tu labor.
Al vivir en un condominio la relación vecinal se vuelve estrecha, esto debido a que podemos conocernos más, saber que hacen los vecinos, lo que les gusta e incluso hasta organizar reuniones sociales para llevar una sana relación de convivencia.
Cuando se habla de cultura condominal o la cultura que rige en nuestro condominio, entendemos que es el acto de la sana convivencia o los actos de respeto hacia los individuos que buscan el bien común.
Con la actual alza de los alquileres, es común que los inquilinos subarriendan la vivienda para poder costearla. Sin embargo, se debe tomar en cuenta que esta práctica está expresamente prohibida a menos que el arrendador lo autorice.
Los propietarios depositan su confianza en terceros, a veces en sus mismos vecinos para administrar correctamente los recursos que se generan por cuotas de mantenimiento u otros conceptos, por lo que no es raro que a la hora de presentar cuentas o requerir de los recursos haya faltas o inconsistencias.
La fianza de fidelidad es poco conocida, sobre todo cuando no se cuenta con un administrador profesional o externo.
Cuando vivimos en un condominio las posibilidades de elegir lo mejor para el bien común aumentan, ya que siendo un grupo reducido de personas quienes toman las decisiones se tiene mayor control y la opinión de todos es escuchada.
¿Sabías que los inmuebles incrementan su valor con el tiempo gracias a la plusvalía? Los cambios del entorno contribuyen a mejorar la calidad de vida.
Las fachadas de los edificios son las que sufren más el paso del tiempo. Cuando menos te lo esperas, ya tienes un daño que a veces podría resultar irreversible.
